Solzhenitsyn

“Los dirigentes bolcheviques que tomaron Rusia no eran rusos, ellos odiaban a los rusos y a los cristianos. Impulsados por el odio étnico torturaron y mataron a millones de rusos, sin pizca de remordimiento… El bolchevismo ha comprometido la mayor masacre humana de todos los tiempos. El hecho de que la mayor parte del mundo ignore o sea indiferente a este enorme crimen es prueba de que el dominio del mundo está en manos de sus autores“. Solzhenitsyn

Izquierda-Derecha

El espectro político Izquierda-Derecha es nuestra creación. En realidad, refleja cuidadosamente nuestra minuciosa polarización artificial de la sociedad, dividida en cuestiones menores que impiden que se perciba nuestro poder - (La Tecnocracia oculta del Poder)

viernes, 26 de mayo de 2017

¿Hacia una «primavera latina»?

Va en ascenso la inquietud en Latinoamérica, donde Estados Unidos y el Reino Unido están implementando una «primavera» al estilo de las «primaveras árabes». Por supuesto, como prácticamente todos los latinoamericanos son cristianos, no se tratará en este caso de sembrar la guerra enemistando a los pueblos con argumentos religiosos. Se buscará más bien la manera de recurrir a ciertos aspectos de las identidades locales. Pero el objetivo seguirá siendo el mismo: no se trata de reemplazar un gobierno por otro sino de destruir los Estados para eliminar así toda posibilidad de resistencia nacional frente al imperialismo.

Con el tiempo, numerosos líderes políticos del mundo entero han reinterpretado las «primaveras árabes». Lo que al principio parecía ser una serie de revoluciones espontáneas contra gobiernos autoritarios se ve hoy en día como lo que realmente es: un plan anglosajón de desestabilización de toda una región del mundo para poner en el poder a la Hermandad Musulmana. El recuerdo de la «revuelta árabe de 1916», durante la cual Lawrence de Arabia sublevó la región en contra del Imperio Otomano haciendo que los pueblos soñaran con la libertad para acabar sometiéndolos al Imperio Británico, está ahí para demostrarnos que Londres dispone de la experiencia necesaria para ello.

Los anglosajones están preparando al parecer una nueva ola de seudo revoluciones en Latinoamérica. Todo comenzó con un decreto del entonces presidente Barack Obama, emitido el 9 de marzo de 2015, que declaraba un estado de emergencia ante la extraordinaria amenaza que la situación en Venezuela supuestamente representaba para Estados Unidos. Ese documento suscitó en todo el continente una ola de indignación que obligó al presidente estadounidense a presentar excusas durante una cumbre regional. Obama se excusó… pero no anuló el decreto y los preparativos para una nueva guerra siguieron adelante.

Es importante observar que el texto de Obama sobre Venezuela no es una ley, como la Syrian Accountabilty Act adoptada bajo la administración de George W. Bush, en 2003, sino un decreto presidencial. Eso implica que el poder ejecutivo no está obligado a rendir cuentas al legislativo sobre los preparativos que lleva a cabo al respecto.

En el mundo árabe en general, y en el caso de Siria en particular, los anglosajones necesitaron 8 años para iniciar las acciones. Pero numerosos elementos hacen pensar que necesitarán menos tiempo para emprender un programa de destrucción en Latinoamérica.

En Brasil, justo antes de los Juegos Olímpicos, estalló una serie de desórdenes contra el gobierno de la presidente Dilma Rousseff. Esta última fue destituida como resultado de un procedimiento parlamentario, legal pero totalmente en contradicción con el espíritu de la Constitución.

El golpe parlamentario contra Dilma Rousseff fue implementado, bajo el control del Banco Central –cuyo segundo al mando tiene doble nacionalidad brasileña e israelí–, por un grupo de diputados hoy metidos hasta el cuello en graves escándalos de corrupción. Los servicios de seguridad brasileños se mantuvieron extrañamente pasivos durante el golpe. ¿Cómo se explica eso? Con vista a los Juegos Olímpicos, se hallaban bajo la supervisión de expertos israelíes. Actualmente, el nuevo presidente, Michel Temer –quien tiene doble nacionalidad brasileña y libanesa–, es objeto del más amplio rechazo popular.

La situación no es mucho mejor en México, país ya de hecho dividido en cuatro. El norte exhibe un fuerte crecimiento mientras que el sur está en plena recesión. Los dirigentes políticos mexicanos han vendido Pemex, la empresa petrolera nacional, y todas sus reservas a Estados Unidos, que por consiguiente ya no necesita el petróleo del Medio Oriente. Sólo el ejército parece creer aún en el concepto de patria.

En Venezuela, la oposición ha logrado capitalizar algunos errores económicos del gobierno para realizar unas pocas grandes manifestaciones pacíficas. Pero también organiza simultáneamente minúsculas concentraciones extremadamente violentas durante las cuales han sido asesinados tanto policías como manifestantes. Creando la confusión, las agencias de prensa internacionales dan la impresión de que ha comenzado una revolución contra los chavistas, lo cual no tiene absolutamente nada que ver con la realidad.

O sea, los tres principales Estados latinoamericanos están siendo desestabilizados al mismo tiempo. Tal parece como si los neoconservadores estadounidenses, previendo un posible restablecimiento de la paz en Siria, estuviesen acelerando la aplicación de sus planes en Latinoamérica.

El viernes, en una alocución transmitida por televisión, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, puso en guardia al pueblo sobre el proyecto anglosajón de «primavera latina». El presidente Maduro citó amplia y repetidamente los precedentes de Libia y Siria ante una audiencia de intelectuales latinoamericanos, a quienes tuve la oportunidad de unirme, como sirio de corazón.


viernes, 19 de mayo de 2017

Las pruebas científicas concluyen que la quimioterapia en cáncer (grave) es peor que la enfermedad

El cáncer es la segunda causa de muerte en España: en concreto, durante el año 2015, en nuestro país murieron 111.381 personas por los diferentes tipos de cánceres. La mayor parte de ellas recibieron quimioterapia durante sus últimos meses de vida. ¿Vivieron más o mejor? ¿Murieron mejor? Pues va a ser que no pero seguid leyendo.
De esas 111.381 personas unas 40.000 recibieron al menos una vez al mes una sesión de quimioterapia durante los últimos seis meses de vida y 28.000 fueron tratados así hasta el último mes. Casi todas las personas pensamos que se hace así por el bien de esos enfermos y enfermas, que se actúa con “evidencia científica”, es decir, que hay pruebas de que es lo mejor que se puede hacer por ellas desde el punto de vista médico. Quien no haya pasado por esto con algo un familiar o ser querido que levante la mano ¿verdad?Quimioterapia
¿Aumenta la supervivencia de los pacientes con cáncer avanzado tratarles con quimioterapia? ¿Mejora su calidad de vida? Cabe preguntarse.
¿Al menos fallecen mejor (con tratamiento paliativo, sin intervenciones agresivas, en el lugar deseado) con dicho tratamiento? Damos por hecho que sí, que por eso se hace pero sorpresa: la respuesta a estas tres preguntas es negativa.
Las pruebas científicas señalan que los pacientes con cáncer avanzado que utilizan quimioterapia no viven más, tienen peor calidad de vida y muertes más dolorosas e intervenidas que los enfermos en lo que se opta por tratamientos paliativos o de soporte.
¿Viven más tiempo los pacientes con cáncer avanzado tratados con quimioterapia que los que optan por tratamientos de soporte? En marzo de 2017 se ha publicado la primera revisión sistemática que compara los resultados agregados. Las conclusiones no dejan lugar a dudas:
Los resultados demostraron que los tratamientos activos contra el cáncer no mejoran la supervivencia global de los enfermos con una expectativa de vida de menos de seis meses en comparación con los pacientes que optan por tratamientos de soporte”.
¿Viven con más calidad los pacientes con cáncer avanzado tratados con quimioterapia que los que optan por tratamientos de soporte? Las conclusiones del enlace que os pongo arriba, de la prestigiosas revista British Medical Journal (BMJ) lo niegan:
El tratamiento activo con quimioterapia se asocia con peores indicadores de calidad de vida, por una incidencia significativamente mayor de fatiga, náuseas/vómitos, mucositis, neuropatía de grado III/IV, anemia, leucopenia, neutropenia y mialgias, que los enfermos que optan por terapias de soporte”.
Una revisión sistemática es el trabajo de mayor valor desde el punto de vista científico pues consiste en revisar toda la literatura científica sobre un asunto concreto y resumir sus conclusiones para extraer otras con mayor fuerza. Bueno pues resulta que lo publicado por BMJ hace poco ya había sido anunciado en los mismos términos a finales del año 2016 por otra de las revistas de referencia para la comunidad médica, el Journal of American Medical Association (JAMA). se había publicado otra revisión que corrobora estos datos:
Aunque la quimioterapia paliativa se utiliza para mejorar la calidad de vida de los pacientes con cáncer en estadio final, su uso no la mejoró en pacientes con una situación funcional mala y la empeoró en los que la tenían buena. La calidad de vida en pacientes con cáncer en etapa terminal no mejora y puede ser perjudicada por el uso de quimioterapia cerca de la muerte, incluso en pacientes con buen estado funcional”.
¿Mueren mejor los pacientes con cáncer avanzado tratados con quimioterapia que los que optan por tratamientos de soporte?
Un trabajo publicado también en el BMJ que comparaba la toma de decisiones al final de la vida de dos grupos de enfermos con cáncer avanzado, uno con quimioterapia y otro con tratamiento de soporte concluía que, además de no existir diferencias en la supervivencia, en el grupo tratado con quimioterapia se incrementaba enormemente el riesgo de sufrir muertes dolorosas (trece veces menos probabilidades de tener cuidados paliativos en la última semana de vida y seis veces más probabilidades de morir en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) además de tres veces más probabilidades de morir en el hospital y diez menos probabilidades de morir en casa).
Como argumentan los médicos de No Gracias -que trabajan por la ética y la transparencia-:
"La quimioterapia en pacientes con cáncer avanzado y un pronóstico de menos de seis meses de vida no solo no ayuda a los enfermos sino que podría estar haciéndoles daño”.
QuimioterapiaPor trasladar estos datos a cifras, en España hasta 40.000 personas fallecen cada año en situaciones que suponen un alto riesgo de sufrimiento evitable; el 10% de todos los fallecidos en España por cualquier causa. Parece un serio problema de salud pública.
Si además consideramos que los tratamientos quimioterápicos son extremadamente caros [y añado que sometidos a una gran especulación financiera por sus fabricantes] estamos hablando de que reducir la utilización de quimioterápicos en enfermos con cáncer avanzado y aumentar su acceso a tratamientos de soporte es una de las oportunidades de mejora con más impacto en términos de calidad, seguridad y eficiencia que pueden abordarse dentro del sistema de salud”, concluyen.
Huelga hacer cualquier tipo de comentario ¿que no? Menos mal que la Organización Médica Colegial (OMC), que reúne a todos los colegios de médicos de España, ha creado un Observatorio contra la pseudociencias, pseudoterapias, intrusismo y sectas sanitarias (os lo cuento en Un Observatorio contra los medicamentos y productos sanitarios que matan). Como supongo que ya estarán trabajando contra la pseudoterapia de la “quimio” ¡estamos salvados!

Fuente.

viernes, 12 de mayo de 2017

¿Por qué América Latina es pobre?

Marcelo Gullo

El académico Marcelo Gullo asegura que una falsificación estratégica de la historia, oculta las bases gracias a las cuales las potencias alcanzaron su actual estado de bienestar y su ventajosa condición de poder.

El destacado intelectual argentino Marcelo Gullo conversó con OH! mientras se aprestaba a viajar a Bolivia para realizar una serie de conferencias. Desde hace una década, Gullo ha abierto el debate político esgrimiendo un desafiante concepto que cuestiona diversas teorías sobre el desarrollo de las naciones: “la insubordinación fundante”. En esta entrevista arguye que un sometimiento ideológico, más que las armas, fue el medio principal para frenar el avance de los países latinoamericanos.

OH!: Quiero empezar por la pregunta que, entiendo, marca el eje de la teoría de la insubordinación fundante: ¿por qué hay países que teniéndolo todo son pobres?

Es una pregunta que desde adolescente me ha atormentado. Entonces hay que recurrir a la historia porque ella explica los acontecimientos políticos tanto de la vida del hombre como de las naciones. Y en ese escenario vemos que el primer país del mundo que se industrializa es Inglaterra. Y la industria enriquece y da poder. Ahora, lo que se oculta de la historia a los estudiantes, especialmente de ciencias económicas y políticas, es que Inglaterra se industrializa a partir de un férreo proteccionismo económico.

Antes de eso era nada. Inglaterra vendía lana en bruto a lo que hoy es Holanda y Bélgica. Era un país pobre. Entonces la reina Isabel decide que eso tiene que terminar, que hay que industrializar Inglaterra y para eso se debe poner barreras proteccionistas.

Ahora, con esas medidas logran ese desarrollo. Y se dan cuenta de que eran la gran potencia industrial del mundo y que los demás no tenían que llegar al mismo estadio de desarrollo, de riqueza y poder. Entonces dicen: “Creemos una ideología, disfrazada de ciencia, que les diga a los otros que el camino del desarrollo es totalmente distinto al que nosotros hemos hecho”. Es decir, buscaron decirles a los otros que el camino del éxito no es proteger la industria propia, sino que es el libre comercio, la no intervención del Estado en la economía, el liberalismo salvaje.

Entonces Inglaterra exporta esa ideología, a través de Adam Smith y su libro La riqueza de las naciones. Y con esa teoría los ingleses conquistan más mercados que con todos sus cañones.

OH!: ¿Es decir que se impusieron más que por la guerra por la estrategia de las ideas?

A partir de ese momento, la principal estrategia de dominación británica fue la subordinación ideológica. La subordinación ideológica y cultural fue la principal herramienta a través de la cual Inglaterra conquistó los países del mundo, especialmente a los países hispanoamericanos. Y si Inglaterra nos conquistó fundamentalmente a partir de la subordinación ideológica-cultural, entonces todo proceso de emancipación exitoso sólo puede partir de una insubordinación ideológica.

Ahora, una insubordinación ideológica, rechazar el liberalismo económico, el libre comercio, sin un adecuado impulso estatal no es nada. El impulso estatal es lo que hace que la pequeña semilla se transforme en roble. Entonces la insubordinación ideológica más un adecuado impulso estatal es lo que yo denomino como un proceso de insubordinación fundante.

OH!: ¿Qué procesos de insubordinación fundante nos muestra la historia?

Todos los países que hoy son desarrollados y ricos son resultado de una insubordinación fundante, comenzando por los Estados Unidos. Los EEUU se rebelaron con Hamilton y rechazaron los principios de la división internacional del trabajo, el principio del liberalismo económico. Hoy se oculta que los Estados Unidos fue la patria del nacionalismo económico. Ellos que acusan hoy a otros de nacionalismo económico fueron la patria del nacionalismo económico.

Fue el primer país proteccionista del mundo. Durante 100 años fueron proteccionistas, al extremo de que en Nueva York nadie podía poner un banco si no tenía capitales norteamericanos. Y si uno tenía el 90 por ciento de las acciones de un banco, pero era extranjero, la ley le decía que sólo aquel que tenía el 10 por ciento de las acciones, pero era estadounidense, podía dirigir el banco. No hubo un nacionalismo económico tan feroz y fuerte como el de los EEUU.

Fue la primera insubordinación fundante, luego vinieron las de Alemania, Japón, Canadá, Corea…las de todos los países hoy desarrollados. ¿Y quiénes son hoy los subdesarrollados? Los que no fuimos capaces de hacer nuestra insubordinación fundante. Y también aquellos que cuando intentaron hacerla los derrocaron por la fuerza como lo que aconteció en Bolivia cuando el presidente Gualberto Villarroel. Básicamente los países de África y Latinoamérica.

OH!: ¿Qué procesos de insubordinación fundante avanzaron y luego se frustraron en Latinoamérica?

Hubo dos grandes procesos de insubordinación fundante en Iberoamérica: los iniciados por Getulio Vargas en Brasil y por Juan Domingo Perón en Argentina. El primero terminó con el suicidio de Vargas en agosto de 1954 y el segundo terminó cuando se produjo la revolución fatídica de 1955.

OH!: ¿Los procesos iniciados por caudillos como Gadafi en Libia y Tito en Yugoslavia fueron también insubordinaciones fundantes?

Sí, son intentos de insubordinación fundante con las peculiaridades propias del lugar. Porque no se trata de copiar modelos, cada pueblo trabaja su proceso de acuerdo a su situación geográfica y cultural y su propia historia. Gadafi lo intentó, a tal punto que llegó a ser el único país del norte de África sin pobreza.

Siendo sinceros, hay un nefasto hombre que pasa por gran demócrata, pero fue un asesino, es el señor Obama. Él es el hombre que destruyó a Libia. Libia tenía un gran nivel económico y sumaban 40 años que reinaba la paz. Hoy es la miseria absoluta, la destrucción absoluta, tras la intervención que ordena el señor Obama, para destruir el proceso de insubordinación fundante.

OH!: Seguramente, en la actual coyuntura, la posibilidad de que se desarrollen procesos de insubordinación fundante choca con más grandes adversidades y problemas.

Sí, hay obstáculos y dificultades, pero también una situación nueva que podría ser favorable: el propio Estados Unidos cayó bajo las garras del capital financiero internacional. Como respuesta, el pueblo de EEUU, a pesar de las inconductas y posturas caricaturescas, elige el nacionalismo político de Donald Trump contra la oligarquía financiera internacional. Ahora EEUU está aplicando políticas proteccionistas.

Entonces, ahora que ellos aplican esas políticas, nadie tiene derecho a decirnos que no tenemos derecho a aplicarlas. Si hoy hubiese una generación de dirigentes nacionales, estaríamos en América en óptimas condiciones para aplicar en Sudamérica una política de protección industrial para crear nuestra propia industria en toda esta región. Si antes concebíamos una insubordinación fundante en Brasil, otra en Argentina, otra en Ecuador, etc., es claro que hoy debe ser una insubordinación fundante sudamericana, como bloque.

OH!: Supongo que eso no implica el desarrollismo clásico, contaminante, depredador, polémico...
El desarrollismo fue en realidad una maniobra de la oligarquía financiera estadounidense. Nos trasplantaba tecnología de cuarta, ya no utilizada en EEUU. Nosotros necesitamos una industrialización tecnologizante, compatible con nuestros propios valores culturales y compatible con nuestra propia tierra. Una industrialización culturalmente nuestra, que no tome un modelo capitalista norteamericano ni anglosajón y ecológicamente sustentable que respete a la Madre Tierra.

OH!: De todos los casos de insubordinación fundante que ha estudiado y cita en sus libros, ¿cuál es el que le ha impactado más y que pueda servir de modelo para los latinoamericanos?

El caso estadounidense, con la guerra civil entre el norte industrialista imponiéndose al sur esclavista es un caso muy impactante. Sin embargo, reflexionando más maduramente, el caso para nosotros más interesante de estudiar es el caso canadiense. Ellos logran hacerlo sin el uso de la violencia.

OH!: Parece que el cambio de ciclo político que hoy afecta a Latinoamérica no es tampoco muy promisorio para insubordinaciones fundantes, ¿no es cierto?

Estamos en una noche oscura y no vemos ninguna luz en el horizonte. Sin embargo, cuando la noche es más oscura se anuncia también su final. Tengo profunda fe en la fuerza espiritual de nuestros pueblos, en que después de un largo periodo de sufrimiento volveremos a resurgir. Y no lo digo por una cuestión mística, sino porque sé que muchos hombres de buena fe lucharemos para que sea así.

Pero si no somos capaces de resurgir para hacer nuestra insubordinación fundante y terminar con nuestros problemas de pobreza, que Dios nos perdone. Teníamos todo para hacerlo y no hicimos nada, nos sobran recursos, nos falta patriotismo.
OH!: ¿Cuál considera que es la clave interna para ese cambio?

La clave es siempre el cambio cultural. Sin el cambio cultural no hay nada. Sin entender la preferencia de nosotros mismos, no hacemos nada. Y no porque uno se crea superior a otros, sino porque es natural apreciar primero lo nuestro. El cambio es siempre primero mental y cultural.

Perfil de Marcelo Gullo


Marcelo Gullo es docente en la Universidad Nacional de Lanús (UNLA) y en la Escuela Superior de Guerra, de las Fuerzas Armadas Argentinas, en la Maestría en Estrategia y Geopolítica. Es Doctor en Ciencia Política por la Universidad del Salvador. Se ha titulado como Magister en Relaciones Internacionales por el Institut Universitaire de Hautes Études Internationales de la Universidad de Ginebra. También se graduó en Estudios Internacionales por la Escuela Diplomática de Madrid. Obtuvo su licenciatura en Ciencia Política por la Universidad Nacional de Rosario. Es, además, asesor en materia de Relaciones Internacionales de la Federación Latinoamericana de Trabajadores de la Educación y la Cultura (FLATEC). Asimismo, cuenta entre los fundadores del Instituto de Revisionismo Histórico Nacional e Iberoamericano Manuel Dorrego. Ha escrito seis libros que han sido publicados en Argentina, Italia, Francia y Brasil.

Fuente: Los Tiempos.


viernes, 5 de mayo de 2017

ANTI(FASCISTAS): EL EJÉRCITO DEL TERROR DE LOS GLOBALISTAS

Alexandr Bovdunov

El antifascismo moderno es un simulacro, una copia sin el original, que se opone al “fascismo” que se inventó, que en realidad no está ahí.
"Como resultado del enfrentamiento entre los partidarios de Trump y los antifascistas en Berkeley, 6 personas resultaron heridas",
"las protestas contra el mitin de Marine Le Pen en París se convirtieron en peleas masivas",
"los antifascistas usaron cócteles Molotov en el mitin de Marine Le Pen",
"grupos antifascistas son sospechosos de estar involucrados en el ataque terrorista en Dortmund". 
Estos son sólo algunos de los informes de prensa de los últimos diez días en los que grupos de jóvenes liberales de izquierda que se hacen llamar "antifascistas" son mencionados de una manera u otra. En Rusia este movimiento es marginal. En Occidente, todo es algo diferente. Allí, se ha convertido en una parte orgánica del Sistema.

Antifascismo: El viejo y el nuevo

El antifascismo moderno es un fenómeno bastante joven. Como subcultura, tomó forma en la década de 1980, tomando prestados los símbolos y lemas de los movimientos históricos que se opusieron a la extrema derecha en Europa en las décadas de 1920-1940. Al mismo tiempo, el pilar de los nuevos movimientos antifascistas es diferente. Fue hecho por anarquistas y trotskistas que fueron marginados en la resistencia a los regímenes fascistas históricos incluso durante la guerra civil española, en donde el papel de diversos elementos radicales entre los republicanos era absolutamente fuerte. Los partidos comunistas estalinistas desempeñaron un papel mucho mayor en el enfrentamiento contra los regímenes fascistas, pero los antifascistas modernos prefieren culparlos de "cripto-fascismo". Qué podemos decir de conservadores y nacionalistas como Ernst Niekisch y Otto Strasser en Alemania o de los participantes en el movimiento de la Resistencia en Francia, entre los que se encontraban izquierdistas, derechistas e incluso nacionalistas franceses. En otras palabras, no hay una continuidad ideológica e histórica entre el nuevo anti-fa y los grupos de la Resistencia, que lucharon contra los verdaderos fascistas.

Financiación del antifascismo

Pero hay otra conexión más fuerte. Con el capital financiero. Por ejemplo, la Fundación Tides, que está activa en Estados Unidos y recibe inyecciones financieras de George Soros, financia regularmente grupos antifascistas, entre ellos los que organizan disturbios masivos como los enfrentamientos de Berkeley en febrero de este año, cuando los antifascistas golpearon a la gente, quemaron vehículos y rompieron cristales en las casas.

El movimiento "antirracista" Black Lives Matter, que se ocupa principalmente de la organización de disturbios masivos, recibió 33 millones de dólares en 2016 de George Soros a través de la Open Society Foundation y el Center for American Progress, encabezado por John Podesta. Otros 100 millones de dólares fueron asignados por la Fundación Ford y la organización Borealis Philanthropy, que creó para este propósito el fondo del movimiento dirigido por negros.

La financiación de iniciativas antifascistas y antirracistas en Europa es también una de las prioridades de la Fundación Open Society, así como de otras estructuras estadounidenses de influencia. Por ejemplo, el mismo fondo Ford contribuye activamente a muchas iniciativas anti-racistas en toda Europa. La red de organizaciones europeas SOS Racismo, el inicio de la cual aconteció en Francia, fue creada originalmente por los izquierdistas establecidos a petición del Presidente Mitterrand y del Partido Socialista. La organización todavía es financiada en gran parte por el Estado francés.
Todas las redes antifascistas en Europa están ligadas a los Estados o a los fondos de caridad financiados por los capitalistas. Simplemente, no hay otro dinero en Europa.
Resulta una paradoja, los izquierdistas y los anarquistas reciben fondos del Estado y los capitalistas, es decir, de sus principales "enemigos de clase". ¿Pero por qué?
Asaltadores del liberalismo

La respuesta yace en la superficie: La gestión de los flujos de efectivo es necesaria para reorientar a los radicales lejos de la crítica al sistema burgués y hacia la lucha contra el mítico "fascismo". El capitalismo propone, en vez de luchar contra sí mismo, abordar la lucha contra los fantasmas ideológicos, así como los oponentes del mismo capitalismo del bando de la derecha. Es muy conveniente, seguro y rentable en términos de dinero.

Los ideólogos de nueva voz dicen a los recién llegados que los "fascistas" son todos para quienes el espíritu emancipador de la Ilustración es en todas las maneras inaceptable; son aquellos que no van a renunciar a ninguna identidad colectiva, desde el arraigo en la tradición, étnica, nación, religión; son aquellos que creen que el hombre es un hombre y una mujer una mujer; son aquellos para los que el matrimonio es la unión de un hombre y una mujer, son aquellos que aman a su pueblo y a su historia; y son aquellos que ven en la cultura no sólo el nihilismo sino también los valores de continuidad y Logos.
En unas palabras, los "fascistas" son aquellos que no están de acuerdo con la asignación a todas las posibles perversiones del estatus de norma social y derecho legal. Para un antifascista profesional, cualquier persona sana, equilibrada y normal es un "fascista". Y con los fascistas, como dicen los antifascistas, no hay nada que tratar. Un buen fascista es un fascista muerto. Eso nos recuerda algo.
El problema es que el fenómeno del fascismo no es en absoluto ideológicamente integral. La aplicación del término mismo a las diversas doctrinas de las décadas de 1920 a 1940 es una simplificación excesiva. Ampliar la misma interpretación del "fascismo" priva completamente al concepto de cualquier significado. Pero se acompaña de tantas alusiones traumáticas para la conciencia europea de posguerra que es imposible resistirse a usarlo como etiqueta. Llame a su enemigo ideológico "fascista", y las masas estarán de su lado. Y nadie lo entenderá. Lo principal es simplemente tener tiempo para gritar primero la palabra maldita. Y obtener una subvención para esto del gran capital y de la máquina estatal.

Los intelectuales occidentales crean los conceptos de "fascismo eterno" en el espíritu de Umberto Eco, tratando de maximizar la definición de este fenómeno para que pueda aplicarse al máximo número de opositores al orden mundial liberal, deslegitimarlos en tal manera y atacarlos con "los equipos de asalto" de antifascistas. Así, los representantes de todas las fuerzas populistas derechistas del sistema en Europa, desde el "Partido de la Libertad" al "Frente Nacional" francés o el "Partido por la Independencia del Reino Unido" fueron etiquetadas como fascistas.

Los antifascistas mismos viven por un principio completamente fascista. "Deja esta quimera de conciencia, el Führer piensa por nosotros". Para los antifascistas, por regla general, los filósofos ultra-liberales de entre los primeros dejaron realmente de pensar. Como el fallecido André Glucksmann o los aún vivientes, Daniel Cohn-Bendit y Bernard Henri Levy. Este último literalmente no sale de todo tipo de “Maidanes”, declara regularmente cuánto odia ("por fascista") a Putin, y graba documentales cuando es necesario para justificar una invasión estadounidense de un país en particular. Saddam Hussen, Gadafi, Assad - ¡son ustedes "fascistas"! - Entonces, estamos volando hacia ti.

No se sabe de qué manera estos intelectuales difieren de los neoconservadores estadounidenses, ya que los principios básicos son los mismos: La propagación de la democracia liberal en todo el mundo, el derrocamiento de los regímenes "totalitarios", la oposición de Rusia, el apoyo del Estado de Israel y los Estados Unidos. Quizás la única diferencia es que los neoconservadores (también por alguna razón, por regla general, representados por antiguos judíos trotskistas) aman a Israel y a los Estados Unidos un poco más.

Antifascismo al servicio del imperialismo

La definición comunista clásica del fascismo la entendía como un complejo fenómeno sociopolítico. Por lo tanto, mencionó al capital financiero, como el principal patrocinador y beneficiario, y marcó el carácter imperialista agresivo del fascismo. Los antifascistas no se preocupan por esas dificultades. Su percepción del mundo es plana, se contentan con clichés y clichés. De lo contrario, verían que hay algo en común entre ellos y los fascistas históricos.

El antifascismo moderno no sólo es financiado por el mismo capital financiero, sino también plenamente solidario con las políticas agresivas de los países occidentales. Los antifascistas participaron en todas las revoluciones de color que Occidente perseguía. Sin embargo, en Ucrania, por ejemplo, en 2014 no se sintieron avergonzados por la presencia de neonazis en barricadas vecinas.
Ya sea que tomemos la guerra en Yugoslavia, el conflicto de Kosovo, el bombardeo de Libia… los antifascistas siempre toman la posición de la hegemonía y su poder.
Están siempre del lado de los Estados Unidos y de los "rebeldes" patrocinados por ellos: De bosnios y albaneses a extremistas islámicos en Siria. Cuando lo necesitan, apoyan a nacionalistas, extremistas religiosos, cualquiera. Quien aquí es un "fascista", y quien no lo es, lo decide Bernard-Henri Levy.
Un ejemplo típico son los antifascistas y Trump. Inmediatamente después de la elección del presidente estadounidense, Donald Trump, en los Estados Unidos y en Europa se llevaron a cabo miles de manifestaciones contra el fascismo, la xenofobia y el sexismo. Trump fue calificado como un seto del infierno cuando trató de "vender" a la sociedad estadounidense una propuesta para comenzar a negociar con Rusia. Pero el mismo Trump lanzó un ataque de misiles contra Siria. ¿Y dónde están todos estos millones de personas con sombreros rosados? Atacaron al derechista alternativo Richard Spencer quien organizó una manifestación contra la guerra. Bernard-Henri, que anteriormente había atacado a Trump, se sincronizó con los neoconservadores, pues estaba complacido con el ataque de Tomahawks a Siria, y con las acciones para intimidar a Corea del Norte, diciendo que "este es un gesto valiente".

El antifascismo es fascismo

El antifascismo moderno es un simulacro, una copia sin el original, se opone al "fascismo" que se inventó, que en realidad no está allí. Afirma ser una sucesión al "antifascismo", que no lo era, porque ¿qué tienen en común los comunistas alemanes de los años treinta y los Cohn-Bendit? Atacar el vacío sólo ayuda a mantener la estancada existencia de otro simulacro subcultural, el neo-nazismo, su hermano gemelo. Finalmente, no ofrece nada positivo. Sólo destruir, aplastar, prohibir. Psicología típica del pogromo.
No es sorprendente que los antifascistas muestren un comportamiento prácticamente fascista. Otro rasgo característico de los antifascistas es el anti-intelectualismo. Si sus opositores derechistas tratan de organizar una discusión o un discurso, los antifascistas prefieren interrumpir el acontecimiento, pero no entrar en un diálogo y no justificar su posición. Otra característica común es la intolerancia hacia los portadores de otras opiniones. Otra es la apuesta por la violencia física y la intimidación hacia los oponentes. Por último, la ausencia de pensamiento crítico, que no nos permite ver en las acciones de quienes los dirigen, una franca manipulación. Los antifascistas son ciegos de un ojo: Solo ven el pseudo-fascismo y no ven lo verdadero, a quien sirven fielmente.
Para algunos puede parecer sorprendente, pero el antifascismo de hoy día es un fenómeno reaccionario que protege la hegemonía liberal, el estatus quo liberal y los políticos liberales. Quienes no quieren cambiar nada, quienes abogan por atraer a millones de migrantes y reducir la responsabilidad social del Estado y las empresas, que socavan la soberanía nacional de sus países en favor de las empresas transnacionales y están firmemente entrelazados en las redes de gobernanza mundial.

jueves, 27 de abril de 2017

Ronald Bernard:"¡Si la gente supiera cómo es el mundo!"

Interesante entrevista a un ex-satanista, venden su alma al diablo por dinero, luego es muy difícil recuperarla. Al menos este hombre fue capaz de parar.

El vídeo también señala la relación existente entre satanismo y la alta finanza internacional.

Ronald Bernard, procede del turbio mundo financiero, colapsó al llegar a presenciar sacrificios de niños, a los que fue invitado a participar (es decir, a hacerlos de su propia mano). 



viernes, 21 de abril de 2017

Quieren “salvarnos” del cambio climático mediante la peligrosa geoingeniería

Algunos científicos piensan que la única manera de bajar la temperatura en el planeta para combatir el cambio climático, sin modificar la producción y consumo de combustibles fósiles, es abriendo la caja de Pandora de las técnicas de geoingeniería. Esta “nueva ciencia” consiste en modificar el clima mediante tecnología pero esto de jugar a ser dioses tiene también sus peligros.

Quieren desviar la luz y el calor del sol con técnicas que parecen sacadas de una película de ciencia ficción. Esas tecnologías, de manera artificial y temporal, encubrirían el impacto que tienen las emisiones de gases con efecto de invernadero, el uso de combustibles fósiles en nuestra sociedad que es donde está el origen del problema de cambio climático. Y la administración Trump está inflando el globo de los geoingenieros.

Hace poco se ha desarrollado una conferencia en Washington en la que se propusieron peligrosos experimentos que violarían la prohibición de Naciones Unidas existente hoy sobre la geoingeniería, adoptada por consenso de 193 gobiernos en 2010 durante la reunión del Convenio sobre Diversidad Biológica (CDB).

Así lo cuentan los investigadores independientes del Grupo ETC:
El repudio de la administración Trump al acuerdo de la ONU logrado en París en 2015 sobre cambio climático y las limitaciones que impuso a la Agencia de Protección Ambiental (EPA) y a otros organismos que monitorizan el calentamiento global, abrió una oportunidad inesperada para un grupo auto-nombrado de investigadores del clima que buscan promover sus particulares estrategias para enfrentar el cambio climático”.
Más de 100 científicos, escritores de ciencia y políticos se reunieron en Washington el 24 de marzo pasado para discutir el entusiasmo creciente en torno a la tecnología de geoingeniería conocida como “gestión de la radiación solar” (SRM, por las siglas en inglés de Solar Radiation Management), que promueve la posibilidad de bajar la temperatura global desviando la luz solar.

Esta tecnología se ha discutido durante años de manera teórica pero el interés en investigarla y desarrollarla ha crecido significativamente en el último decenio.

Sus impulsores recibieron un aliento inesperado en París al final de 2015, cuando los gobiernos se comprometieron a mantener el aumento de la temperatura por debajo de los dos grados centígrados antes del año 2100.

Limitar el calentamiento global a máximo 1,5 grados debajo de los niveles preindustriales, es un objetivo que el mundo entero (y particularmente los países más vulnerables) necesitan lograr desesperadamente. El problema es que el acuerdo de París no incluyó la obligatoriedad de cortar las emisiones de gases en las medidas necesarias para alcanzar tal objetivo.
Los científicos y políticos reunidos en París sabían que los gobiernos rebasarían el límite de los dos grados antes del 2050, si no es que en el 2030, a menos que se adoptaran reducciones obligatorias de gases de efecto invernadero”, explica Silvia Ribeiro, Directora del Grupo ETC para América Latina, que estuvo en la conferencia de Washington. Según algunos científicos, la única manera de bajar la temperatura planetaria sin modificar la producción y consumo de combustibles fósiles, son las técnicas de geoingeniería”.
A la cabeza de estas propuestas tecnológicas no probadas se encuentra el manejo de la radiación solar. La más común de las SRM predica distribuir sulfatos en la atmósfera, que teóricamente actúan como cenizas de erupción volcánica, ocultan la luz del sol y hacen que baje la temperatura.

Los promotores de SRM, principalmente los científicos de Harvard y de la Universidad de Los Ángeles (UCLA) que organizaron la conferencia en Washington, reconocen que tal enfoque no está probado y que incluso podría ser contraproducente.

También son conscientes de que la SRM no es una solución de largo plazo para el calentamiento global porque los gases de efecto invernadero continuarían emitiéndose aunque se bloqueara la luz del sol y detener ese bloqueo de forma repentina resultaría en un aumento veloz de la temperatura, que podría ser desastroso.

Los participantes de la conferencia de Washington, según Ribeiro, piensan que la administración Trump podría apoyar experimentos sobre la manipulación del termostato global como “Plan B” si los daños ambientales del cambio climático se vuelven inaceptables para los ciudadanos de Estados Unidos.

Y están en ello. David Keith, físico de Harvard, le dijo a su público en el citado evento que su instituto conducirá un experimento de manejo estratosférico de la radiación solar en la segunda mitad de 2018 en colaboración con una compañía privada aeroespacial llamada World View, que cuenta con un puerto espacial cerca de Tucson, Arizona.

World View se especializa en el comercio de globos gigantes que pueden acarrear a la estratósfera hasta 100 kilos de materiales diversos y permanecen en lo alto e inmóviles por periodos largos. Keith y World View planean utilizar drones equipados con sensores para estudiar la liberación de micro o nanopartículas de varias sustancias, incluyendo sulfatos, calcio y polvo de diamantes.

¿Ciencia ficción? No, Keith cuenta con financiación de la Fundación Gates (del Fondo para la Investigación Innovadora en Clima y Energía), de la Fundación Hewlett, la Fundación Alfred P. Sloan y otras.

El de Keith es uno de dos experimentos a cielo abierto de manejo de la radiación solar que podrían ocurrir en los próximos años en Estados Unidos.

En el Grupo ETC tienen conocimiento de un segundo experimento para blanquear nubes en el área de Moss Landing cerca de Monterrey Bay, California. Éste lo planea Thomas Ackerman, un científico del clima del estado de Washington, en colaboración con un grupo de ingenieros de Silicon Valley.


Un tercer experimento para alterar nubes cirrus a grandes altitudes también podría estar en preparación. Además de los experimentos de Estados Unidos, otras pruebas podrían estar planeándose con apoyo de los gobiernos de China y Rusia.

El científico ruso Yuri Izrael ya realizó pruebas “limitadas” de SRM con herramientas militares. Corea del Sur también podría realizar experimentos de geoingeniería océanica en 2018 o después.

No es la primera vez que personajes como Bill Gates financian proyectos para combatir el cambio climático por medios tecnológicos.

La Administración Trump, ahora en el poder, tiene un historial de conexiones con varios geoingenieros que incluyen al anterior director de la petrolera Exxon, Rex Tillerson (hoy Secretario de Estado) cuya empresa ha promovido durante décadas el debate en pro de la geoingeniería; Newt Gingrich, anterior vocero y actual confidente del propio Trump, quien ha hecho lobby a favor de las técnicas de SRM y tiene un proyecto de geoingeniería en el American Entreprise Institute con financiación de la industria de los combustibles fósiles; y el geoingeniero David Schnare, quien ha expuesto planes muy detallados en audiencias del Congreso estadounidense sobre cómo iniciar las pruebas de SRM.

Schnare y otros negadores del cambio climático ven en la geoeingeniería una manera de enfrentar los impactos del cambio climático al tiempo que niegan el papel que juegan para éste los combustibles fósiles. Hasta hace pocos días, Schnare era parte del equipo de transición de Trump en la Agencia de Protección Ambiental.

Son tiempos peligrosos”, concluye Silvia Ribeiro. 
“Tenemos de un lado la negación de gobiernos que afirman que podrán mantener la temperatura por debajo de los dos grados centígrados para el 2100 sin promover la drástica reducción de emisiones y las alternativas reales para lograrlo y tenemos al menos tres gobiernos poderosos que quieren experimentar con el clima: Estados Unidos, Rusia y China, que si pudieran, controlarían el termostato del planeta de manera unilateral.

Es un momento muy peligroso como para que científicos ingenuos les den las herramientas y la excusa para evitar sus compromisos internacionales y pongan en marcha remiendos técnicos unilaterales, de alto riesgo y que amenazan el clima de todos”.
Fuente.

lunes, 17 de abril de 2017

TERCERA GUERRA MUNDIAL: ¿EL PRINCIPIO?

¿Qué sucedió el 7 de abril de 2017? ¿Puede ser el comienzo de la Tercera Guerra Mundial? Nadie quiere guerras, pero las guerras, por desgracia, suceden. A veces, guerras mundiales. Por lo tanto, creo que primero es necesario -como en el caso de cualquier catástrofe- mantener la calma y prepararse con reflexiones.
En la mañana del 7 de abril de 2017, la Fuerza Aérea de los EE.UU., por primera vez desde el comienzo del antiguo conflicto en Siria, lanzó un ataque masivo de misiles Tomahawk contra la base aérea de la Fuerza Aérea Siria. El ataque estaba dirigido contra nosotros.
¿Por qué no usamos el complejo de defensa antimisiles SS-400? Según una versión, porque no tenemos suficientes armas para repeler un ataque en toda regla de las tropas estadounidenses. Nuestros complejos fueron dirigidos principalmente contra posibles ataques con misiles de otros posibles enemigos de menor escala. Segunda versión: Moscú no se atrevió a dar la orden, ya que esto significaría el comienzo irreversible de la guerra con los Estados Unidos. En cambio, Washington se atrevió. Sabiendo perfectamente qué seguiría. No lo hicimos. ¿Que es lo próximo? Antes de embarcarse en los pronósticos, vale la pena mirar una vez más el contexto, las condiciones de partida para lo que podría convertirse fácilmente en la Tercera Guerra Mundial (aunque puede que no).

El pretexto de la invasión norteamericana

El pretexto que Washington utilizó para lanzar un ataque, fue el ataque químico previo. El hecho de que Assad no lo hizo es obvio, porque era muy poco rentable para él. Por otra parte, el recurso a las armas químicas en la situación actual de Assad significaría un suicidio. Hay muy pocas posibilidades de que se trate de un accidente trágico: el misil sirio entra en un almacén con armas químicas, que el ISIS (la organización prohibida en Rusia) seguramente posee. La prueba de ello: los terroristas fueron oficialmente entrenados para almacenar armas químicas y tratar con ellas por parte de inspectores europeos. Pero tal coincidencia que en un momento echa abajo el más complejo equilibrio de fuerzas a escala mundial, es demasiado sorprendente. Pero, por otro lado, para los terroristas y sus manipuladores, que representan al gobierno global mundial (el mismo Pantano que Trump nos prometió que debía drenar), no es nada difícil organizar esto. Y es rentable sólo para ellos. El Pantano no ha podido involucrar a los EE.UU. en la guerra contra Rusia con Hillary, por lo que ha decidido actuar de otras maneras a través de Trump. Esa parece ser la lógica de los globalistas.

El Pantano ha drenado “el” Triunfo [Trump]

La decisión formal de atacar fue tomada por Donald Trump. Así se termina como Trump, y de ahora en adelante él no es más que Hillary disfrazado, una especie de travesti. Tantas cosas contra las cuales Trump luchó en el curso de la campaña electoral y lo que prometió cambiar, hoy ha reconocido y puesto su firma bajo la decisión de atacar. Pero la decisión en sí no fue tomada por él. Simplemente demostró que de ahora en adelante no podría decidir nada. Bajo la presión de los medios y de los políticos del Pantano, ha defraudado a todos sus pocos y dedicados seguidores que no representaban al CFR, los neocons, el Estado profundo, sino a "la buena vieja América". Esta "buena vieja América" que ha elegido a Donald Trump como su presidente, volvió a ser engañada. La "buena vieja América” se queda sin Trump. El Trump solar, el verdadero Trump, "el buen y viejo Trump de América" está secuestrado. Lo que hizo Trump al permitir "convencerse" de una participación "cierta" de Assad (o, en otras palabras, de Rusia) en el ataque químico, significa rendición pura. Es significativo que en la víspera haya dejado caer fácilmente a Steven Bannon, quizás el único conservador verdadero en su entorno sin el prefijo neo. Quería drenar el pantano. Es encomiable. Pero este negocio es arriesgado. El Pantano ha drenado "el" Triunfo [Trump]. Lo que está sucediendo hoy en Siria es estrictamente lo mismo que los globalistas -eso es el Pantano- estaban buscando.
El factor de Trump se evaporó ante nuestros ojos. Trató de ser héroe por un tiempo, pero fracasó. De ahora en adelante es un peón en el juego de fuerzas más serias. Mostró que ya no era Trump. Tal vez se producirá más tarde otro intento de Trump de "convertirse en un Trump", pero es improbable ya.

Poderes norteamericanos en la sombra

La historia de Trump, con su brillante campaña electoral, con su lucha contra los globalistas, que fue apoyada inesperadamente por la mayoría del pueblo estadounidense, puso de manifiesto la compleja estructura de la sociedad estadounidense que, como ha resultado, está lejos de ser tan monolítica como parece.
En primer lugar, sigue habiendo la "vieja buena América", aislacionista y conservadora, que pensaba que esta vez había elegido el candidato adecuado, su propio candidato, su representante correcto. Al menos, Trump desempeñó este papel perfectamente. En realidad nos hemos olvidado hace mucho tiempo de esta "vieja buena América", que se mantuvo eclipsada por la fanática élite globalista demoníaca. Resulta que todavía está ahí. Esto es muy importante, y aunque ella no tiene el poder y su promotor y representante ha demostrado ser demasiado débil, ahora la dicha "buena vieja América" no puede ser descartada más. Existe. Y eso es una gran noticia. Esta es la oportunidad más importante y más esperanzadora de la historia con Trump.
Por otra parte, la "buena vieja América" tiene su propia plataforma de política exterior - esto es realismo, claro - "América primero". Cuando la situación no afecta directamente a Estados Unidos, los Estados Unidos no deben involucrarse. Este aislacionismo generalmente prevalecía en los Estados Unidos antes de la regla de Woodruff Wilson y en parte después de él, durante el período de los tres presidentes republicanos Harding, Coolidge y Hoover. El realismo en las relaciones internacionales - política de no interferencia, concentración en los problemas internos, renuncia al imperialismo-, fue la base del programa de Trump. "Fue" pero ya no lo es.
En segundo lugar, detrás de Hilary y de Obama quedó la estructura más influyente en la determinación del curso de la política exterior de Estados Unidos: el Consejo de Relaciones Exteriores, CFR. Esta estructura declara francamente la voluntad de crear un Gobierno Mundial. Es la sede del globalismo: el Club Bilderberg o la Comisión Trilateral, así como las instituciones financieras mundiales y las corporaciones transnacionales, de la Reserva Federal al Banco Mundial, son coordinados por el CFR. Trump lo llamó el "Pantano". Al Pantano, al parecer, esto no le gustó en absoluto.
El método de actuación del CFR es el poder blando, el estrangulamiento. El CFR no tiene prisa, preparando gradualmente sus agentes prácticamente en todos los países del mundo, prometiendo, fingiendo que podría hacer concesiones a las administraciones nacionales, corrompiendo a las élites, etc. Prácticamente en todos los países existe una élite política y económica, controlada por globalistas pero al mismo tiempo exteriormente leal a las autoridades nacionales, pero internamente orientada hacia el globalismo. Llamamos a ese fenómeno la "sexta columna". La sexta columna es controlada y configurada precisamente por el CFR.
El CFR hace cumplir los intereses no tanto de Norteamérica, sino de la oligarquía financiera transnacional del mundo. Estados Unidos es sólo uno de los instrumentos, uno de los activos para ellos, aunque uno de los más poderosos. Las revoluciones de color, el poder blando, la infiltración de sociedades que directamente no reconocen al Gobierno Mundial son sus armas específicas. El CFR representa a los liberales (de izquierda o de derecha), y su objetivo es la expansión del liberalismo a escala global, esto es, el globalismo. El liberalismo es su ideología, que ahora parece cada vez más totalitaria. Trump ha peleado con el CFR. Es un hecho. Y el CFR comprendió esto y reaccionó en consecuencia: llevando a todo el ejército de liberales estadounidenses, que tomaron las armas contra Trump dentro de los Estados Unidos, de ahí la marcha feminista, las obscenidades de Madonna y los disturbios anarquistas.
Pero el CFR no es el único centro de poder en los Estados Unidos. También están los neoconservadores. Han perdido sus posiciones en los últimos años, pero sin embargo han conservado cierta influencia. Los neoconservadores son abiertamente partidarios del imperialismo estadounidense. Para ellos, la comunidad internacional es una carga, están construyendo un imperio estadounidense global y no ocultan su agenda. Si el CFR coquetea constantemente con aquellos a quienes intenta esclavizar, los neoconservadores atacan en el frente que tratan de destruir y matar (Irak, Afganistán, etc.). Un neocon típico es McCain. Los neocons apoyan la intervención militar directa, el derrocamiento de los gobiernos recalcitrantes, los golpes de estado y el exterminio del enemigo. Trump también se enfrentó a ellos, como puede verse en su pelea con McCain.
Finalmente, existe el Estado profundo. Estos son los hombres de fuerza estadounidense y los estadistas, que representan el complejo industrial militar, la comunidad de inteligencia y un número de guardianes de la identidad americana, el Destino Manifiesto. No tienen ideología y tratan de mantener cierta continuidad de las instituciones americanas. Pero, por supuesto, no están libres de ideología. El CFR tiene una gran influencia en el Estado profundo, y en los años 90 la influencia de los neocons también aumentó significativamente. Hace cien años, los realistas y los conservadores tradicionales dominaban este Estado profundo norteamericano, pero fueron empujados gradualmente a la periferia. Es por eso que el Estado profundo - en la persona de los líderes de los servicios especiales de Estados Unidos - no juró lealtad a Trump, siguió desplegando una investigación de la ficticia interferencia de Rusia en el proceso electoral, apoyando la campaña de los liberales, basada en replicar masivamente noticias falsas. Así, el Estado profundo se puso del lado de los enemigos de Trump en la cuestión de su chantaje por el factor ruso.
Tal revisión demuestra que Trump no tenía ningún apoyo institucional en absoluto en la silla presidencial. Incluso en el Partido Republicano en sí mismo es apoyado por una minoría. En tal situación, se podía esperar el milagro o el genio de Trump, o teníamos que estar preparados para que el Pantano en una de sus tres expresiones – el CFR, los neocons o el Estado profundo - subordinara a Trump. Y si esto no funciona, simplemente lo liquidarán mediante esfuerzos comunes.
De hecho, en la mañana del 7 de abril, quedó claro que esto ya había sucedido. Ese Trump a quien "la buena vieja América" ha elegido, está muerto. El nuevo "Trump" hace exactamente lo contrario de lo que el viejo Trump había prometido hacer. El realista Trump no tenía nada que ver con lo que estaba sucediendo en Siria. Prefería unificar esfuerzos con los rusos para barrer al ISIS (prohibido en Rusia). Prometió detener el intervencionismo. Pero ahora está actuando de manera diferente. De repente, ha creído en otra mentira globalista (típica fake-news) sobre el "ataque químico de Assad" y, sin aclarar las circunstancias, ha tomado una "decisión", es decir, firmó apresuradamente el papel que le deslizaron acerca del ataque con misiles a la base siria.
Esta es la realidad. Las palabras son una cosa, los hechos son muy diferentes. Y algo salió mal.


¿Quién está manejando a Trump a partir de ahora?

Si este ya no es el viejo y buen Trump, y Trump está "liquidado", entonces ¿quién tomó la decisión sobre el ataque con misiles? A juzgar por la velocidad, lo más probable es que fueran los neoconservadores de acuerdo con el Estado profundo. El CFR habría actuado de manera diferente. Rusia sería presentada con algún tipo de proyecto sofocante, enviarían una marca negra (aunque la explosión en el metro de San Petersburgo y la demostración de los escolares zombificados de Navalny eran, en principio, una marca negra), y lo más importante, a través de sus numerosos agentes en la élite rusa. El hecho de que la provocación se realizara repentinamente y se golpeara, muestra que un avatar llamado "Trump" es gobernado como un operario por un grupo de neoconservadores. Esto es evidente en la coordinación de las acciones con Israel, que se está preparando para unirse a la operación; en la frontera con Siria y Líbano las tropas israelíes se concentran en plena preparación para el combate. Y los aliados más cercanos de los israelíes en los Estados Unidos son los neoconservadores.
Resulta que la lucha de Trump con el CFR en los buenos viejos tiempos, cuando Trump era todavía Trump, dirigido en nombre de la "buena vieja América" y del realismo en las relaciones internacionales, fue utilizado por los neoconservadores, que se han apoderado de las palancas de control. Los neoconservadores han secuestrado a Trump. La euforia del neocon Bill Kristol después de la dimisión de Steve Bannon es muy indicativa: su twitter está arrebatado de júbilo. Así que Trump fue dominado por los neoconservadores.
Esto significa que la guerra es más que probable. ¿Con quién, contra quién, cuándo, dónde?

¿La guerra con quién?

A diferencia de Trump, que, creo, no sospecha de la existencia de la geopolítica, los neocons son atlantistas. Para ellos, como para sus predecesores directos los trotskistas, el principal enemigo es el Poder de la Tierra, la civilización eurasiática, la telurocracia, es decir, nosotros mismos. Para el Estado profundo, desde la época de la Guerra Fría y el macarthismo, este es también un lugar común, e incluso algunos halcones del CFR como Zbigniew Brzezinski comparten plenamente esta visión dualista (Poder del Mar contra Poder de la Tierra). En general, las personas del CFR tratan de calmar a Moscú diciendo que la geopolítica no existe y que la "guerra de los continentes" es un disparate, pero ellos son dirigidos precisamente por la geopolítica y están llevando a cabo precisamente esta misma guerra de los continentes contra nosotros. Por supuesto, es mejor, cuando el enemigo no sabe que la guerra se hace contra él – le dejan pensar que está tomando el sol en la playa pacíficamente. Habrá una sorpresa cuando un submarino nuclear pase junto a su hamaca. ¡Bingo! Por lo tanto, los neo-cons entienden el ataque a la base siria con misiles americanos exactamente como lo que es realmente: como un ataque militar contra los rusos. Trump se expresa más suavemente: "Los amigos de Assad se molestarán". Esta es la retórica de un loro, y no la de un realista victorioso que decidió volver a hacer grande América. El Pantano aplaude. Ahora Trump se está comportando exactamente como debería.
Una cosa es clara: esta es una guerra contra nosotros.
Pero será enmarcada como una guerra contra nuestros amigos y aliados - contra Assad (por supuesto), contra Irán, contra los chiítas y, en particular, Hezbollah. En este caso, las redes del CFR serán necesarias de nuevo: Moscú será invitado a unirse a la operación contra Assad y Teherán del lado de los EE.UU. y sus aliados. El CFR tratará de persuadir a Rusia para cambiar su posición de la noche a la mañana. Alguien puede erróneamente calcular que si nos rendimos podemos evitar la Tercera Guerra Mundial. No podemos. Se está librando contra nosotros. Y nuestros amigos son un objetivo local secundario, y la prueba principal para nuestra resistencia. Si los traicionamos, entonces de ahora en adelante pueden hacernos lo que quieran.
Pero si el avatar de Trump está dirigido por los neoconservadores, entonces no insistirán demasiado en atraer a Rusia. Simplemente se moverán rígidamente en su dirección. Tienen un plan. Y si logran interceptar las palancas de control del hardware norteamericano, que casi desesperaron bajo Obama, actuarán lo más rápido posible, tratando de no perder el tiempo.
Por lo tanto, la Tercera Guerra Mundial será emprendida por el Pantano, por los atlantistas, por los partidarios del imperialismo estadounidense, y será dirigida contra nosotros. Formalmente, Assad y los chiitas serán nombrados enemigos. A la coalición se unirá la Unión Europea, que está completamente controlada por el Pantano. Tal vez, harán presión sobre Erdogan, tratando de devolverlo a la zona de influencia estadounidense. Y la participación del agente de la CIA en el golpe de estado del verano pasado será explicada por la iniciativa del CFR.

La guerra, ¿dónde?

El frente principal de esta guerra será, obviamente, el Medio Oriente, es decir, Siria y sus alrededores. En este momento convergen la profecía de los ortodoxos, los protestantes, los judíos y los musulmanes: el Armagedón se produce en las proximidades de la Tierra Santa.
Pero obviamente el enemigo abrirá contra Rusia otros frentes también. En primer lugar, debemos esperar ataques contra el Donbass, con una invasión paralela de Crimea. El representante de los neoconservadores Victoria Nuland, esposa del prominente neocon Robert Cagan, está ahora en Ucrania.
Simultáneamente, tendrán lugar una serie de actos terroristas en la capital y en grandes ciudades de Rusia, y la activación de militantes yihadistas en el Cáucaso Norte.
Lo más probable es que el conflicto de Karabaj se renueve.
Dentro de Rusia se levantarán olas de protesta, la quinta columna saldrá a la calle. Hemos visto ensayos de todo esto con Navalny.
Por último, el enemigo tratará de llevar a cabo un golpe de estado para derrocar a Putin, sobre quien se sostiene hoy la totalidad de Rusia como Estado soberano independiente. Esta será la tarea de la sexta columna. Al mismo tiempo, el leitmotiv de la conspiración puede ser un veredicto liberal: "Mira lo que esta soberanía – lo de Crimea es nuestra, el conservadurismo, etc. - ha traído", o incluso una retórica patriótica: "Mira cómo vacila, cómo de grandes son las pérdidas, y todo eso por su indecisión".
Es posible que la arena de la guerra también incluya otros territorios.


¿Guerra cuándo?

¿Cuándo comenzará la Tercera Guerra Mundial? En cierto sentido, ya ha comenzado. Pero puede terminar rápidamente. ¿Cómo? Por ejemplo, si admitimos la derrota. Entonces no hay necesidad de luchar: el objetivo de la guerra es establecer el control sobre el enemigo, sobre sus territorios, sobre sus instituciones, sobre su conciencia. En parte, este control de Occidente sobre Rusia ya ha sido establecido. Lo único que no controlan completamente es a Putin personalmente. Por lo tanto, la Tercera Guerra Mundial, en cierto sentido, se dirigirá precisamente contra Putin.
Pero, ¿qué significa "la guerra ya ha comenzado"? Significa que si Rusia reacciona fuertemente, se iniciará una serie de acciones irreversibles de tipo duro, lo que se llama una guerra, y dada la participación directa de las dos potencias nucleares mundiales, será por definición una guerra mundial.
Si nos retiramos, entonces la guerra tiene todas las posibilidades de terminar rápidamente y con pérdidas mínimas. Pero esto significará nuestra rendición, con todas las consecuencias. Por no mencionar la Crimea, que es nuestra, mientras seamos nosotros. Debemos retroceder al menos un paso, y nuestro cuadro solipsista se derrumbará inmediatamente.
Si respondemos, entonces el estallido de la guerra puede alargarse e incluso la guerra puede aplazarse: si no es posible resolver el asunto abruptamente y a la velocidad de un rayo, entonces Washington enviará a los negociadores del CFR y el asunto se prolongará. Observe el horario del Sr. Kissinger, el negociador del CFR de primera categoría, cuándo va a visitar Moscú la próxima vez. Vendrá no a golpear, sino a sofocar.
La geopolítica nunca puede predecir exactamente la temporización de los procesos. Los geopolíticos entienden perfectamente qué y dónde. Pero "cuándo" depende de demasiados factores. Aquí el proceso está abierto.


¿Qué hacer?

Me di cuenta de que cada analista o incluso, diría más severamente, cualquier idiota sabe qué hacer en esta situación de hoy. Y todos trepan con sus consejos y recomendaciones, que suenan fuertes y vulgares. No quiero participar en este coro. Además, las autoridades no escuchan a nadie en absoluto. Y tal vez tienen razón en eso.
Por lo tanto, vale la pena limitarse a un análisis tan preliminar y tal vez incluso pisotear ("trumple") sobre la marcha para corregir algo, algo para aclarar, para reconsiderar. Después de todo, en casi todas las guerras todo depende de las condiciones de partida. Aquí deben ser analizadas con la mayor exactitud posible. Un error en este nivel, el más insignificante, puede dar más tarde resultados catastróficos.